Cómo elegir un disco duro externo
Empieza por distinguir entre HDD y SSD: ambos guardan archivos, pero no ofrecen la misma experiencia. Un HDD suele compensar cuando buscas mucha capacidad para copias de seguridad o contenido que consultas ocasionalmente. Un SSD resulta más cómodo si abres proyectos desde la unidad o mueves archivos grandes con frecuencia.
Después, calcula cuánto espacio ocupan tus carpetas y deja margen para que crezcan. Comprueba también los puertos de tu equipo, el cable o adaptador que necesitarás y el sistema de archivos compatible con tus dispositivos. La etiqueta USB no garantiza por sí sola una velocidad concreta: también influyen la unidad, la conexión y el tipo de archivo. Si vas a transportarlo, valora la protección física además del tamaño.
















