Qué hace bonito a un pueblo canario
La belleza de los pueblos canarios no responde a un único patrón. En unos pesa más la relación entre las casas y el relieve; en otros, la continuidad de las calles históricas, la carpintería tradicional o las plazas donde sigue habiendo vida cotidiana. Por eso conviene distinguir entre un lugar que impresiona desde un mirador y otro que invita a pasear fijándote en sus detalles.
Si buscas paisaje, Tejeda y Masca representan bien la primera opción. Si prefieres patrimonio construido, La Orotava, Teguise o Teror encajan mejor. El carácter urbano tampoco resta interés por sí solo: puede aportar variedad al paseo, aunque no ofrezca la sensación de aislamiento de un pequeño núcleo rural.

