Cómo elegir un protector solar facial
Empieza por la protección: el SPF informa principalmente de la protección frente a los UVB, pero también conviene buscar cobertura UVA. Después, fíjate en la textura y el acabado, porque un protector que te resulta incómodo acaba siendo más difícil de usar a diario. Si tienes tendencia a los brillos, suele encajar mejor un fluido matificante; si notas tirantez, una textura hidratante puede resultar más agradable.
Valora también cómo se integra con tu rutina. El acabado luminoso no es lo mismo que el invisible, y un efecto tone-up puede modificar visualmente el tono de la piel. Por último, compara la cantidad total del envase o del pack, no solo su coste: el tamaño importa cuando lo aplicas con regularidad.

















