Cómo elegir una lámpara de escritorio LED
Lo primero es la cantidad de luz, que se mide en lúmenes. Para leer o trabajar con el ordenador suele bastar con una lámpara de entre 500 y 1000 lúmenes, pero si tu mesa es grande o haces tareas de detalle conviene ir más arriba.
La temperatura de color también importa: la luz cálida relaja y encaja de noche, mientras que la neutra o fría ayuda a concentrarse. Lo ideal es que puedas cambiarla y regular el brillo en varios niveles, así adaptas la luz a cada momento.
Fíjate además en la sujeción. Las de base son cómodas y fáciles de mover; las de pinza liberan espacio y suelen alcanzar más superficie. Por último, valora los extras con criterio: el temporizador, la memoria del último ajuste o un puerto USB para cargar el móvil son útiles si de verdad los vas a usar.















