Cómo elegir un ordenador gaming
Empieza por el monitor y los juegos que utilizas, no por el componente más caro. La resolución condiciona la carga gráfica: jugar a 1080p no exige lo mismo que hacerlo a 1440p o 4K. Si buscas mucha fluidez en títulos competitivos, también importa el procesador, especialmente cuando reduces la calidad visual para conseguir más fotogramas.
La tarjeta gráfica suele ser decisiva en juegos exigentes, pero el resto del equipo debe acompañarla. Revisa la capacidad de la memoria RAM, el almacenamiento SSD, la refrigeración y la calidad de la fuente de alimentación. Comprueba también las conexiones que necesitas y si podrás ampliar el ordenador. Un conjunto equilibrado resulta más útil que una pieza potente rodeada de componentes poco adecuados.






