Qué hace grande a un juego de terror
Asustar no es lo mismo que sobresaltar. Los títulos que más perduran construyen tensión con sistemas y atmósfera: recursos escasos, sonido opresivo, enemigos que obligan a decidir si huir o resistir y una sensación constante de vulnerabilidad. Por eso en esta lista conviven juegos de acción como Resident Evil 4 con otros casi sin armas como Amnesia: The Dark Descent.
También pesa la influencia. Muchos de estos juegos inventaron un lenguaje que luego copiaron decenas de estudios, desde la cámara al hombro hasta la interfaz integrada en el propio mundo. Y cuenta la capacidad de dejar poso: las historias de culpa, duelo o folclore se recuerdan mucho después de apagar la consola.






